Diferencias entre el agua corriente y el agua mineral

Autor: Instituto de Investigación Agua y Salud | Categoría: Agua Mineral, Salud

Diferencias agua corriente agua mineral

Muchos consumidores nos hacemos está pregunta ¿Es lo mismo el agua mineral que el agua del grifo? El profesor Dr. Francisco Maraver, Presidente del Comité Científico del IIAS y Director de la Escuela Profesional de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid, lo deja bien claro con su respuesta “El agua mineral natural es una garantía de pureza”.

El Dr. Maraver ha ahondado en las diferencias entre el agua mineral y el agua del grifo, así como en la importancia del consumo de agua mineral para la salud, y ha llegado a la siguiente conclusión: “Existen importantes diferencias entre el agua mineral y el agua del grifo que les convierten en dos productos totalmente distintos. Además de que la legislación que rige a una y otra es diferente, la principal diferencia a tener en cuenta es que el agua mineral, al ser sana desde su origen, no necesita ni recibe ningún tipo de tratamiento químico ni microbiológico para su consumo, mientras que el agua corriente debe someterse obligatoriamente a tratamientos de desinfección para garantizar su seguridad alimentaria”.

El agua mineral natural es un agua singular que debe poseer unas características específicas para que la Administración le conceda la denominación de “mineral natural”. En España hay más de 100 variedades distintas de agua mineral natural. Es un producto alimentario natural con efectos saludables, que aporta minerales esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo, ayuda a transportar nutrientes, eliminar desechos y favorecer la digestión. Además su contribución en minerales beneficiosos para la salud como calcio, magnesio y flúor, es muy importante.

El agua mineral procede de manantiales subterráneos y por ello, es 100% natural. Su origen se debe al agua de lluvia, o de la nieve, que tras ser drenada lentamente por la tierra, viaja durante mucho tiempo, incluso miles de años, hasta el acuífero subterráneo en el que se acumula y donde permanece protegida de cualquier tipo de contaminación.

Sin embargo, el agua del grifo es de origen, principalmente, superficial, como es el caso de las aguas almacenadas en ríos y embalses.

La seguridad de sus componentes constantes

La composición del agua mineral natural es siempre la misma. Su composición mineral específica depende de las rocas por donde se filtran de forma natural, así como el tiempo, profundidad y temperatura en la que se encuentren en el manantial subterráneo. De este modo, mantiene su proporción de minerales y oligoelementos constante  en el tiempo, por lo que siempre que bebes una determinada agua mineral natural, estás bebiendo un agua idéntica, sin variaciones en su composición, ni en su sabor. Mientras que el agua del grifo tiene una composición mineral variable, que depende de multitud de factores no controlables.

Uno de esos factores son, por ejemplo, las condiciones en que se hallen las tuberías y el sistema de conducción de esa agua corriente. Condiciones que pueden alterar gravemente su composición y afectar también a su sabor.

Sin embargo, el agua mineral natural llega hasta nosotros, tal cual brota del manantial, envasada con la misma pureza que presentaba en él. Para lograrlo, se embotella al pie del manantial, siguiendo unas normas de envasado que mantienen inalterables sus propiedades y utilizando un envase totalmente seguro e higiénico, que permite que el producto llegue a nosotros igual que se encuentra en la naturaleza.

Cuando bebemos agua mineral natural sabemos con total exactitud qué es lo que estamos tomando. Gracias a su etiquetado, conocemos su lugar de origen y su composición química, que viene claramente detallada con las cantidades de cada elemento.

Otro de los factores que influyen en la composición del agua del grifo y altera sus propiedades son los procesos de desinfección y esterilización a los que es sometida para potabilizarla. Mientras que el agua mineral es sana desde su origen y no necesita ningún tipo de tratamiento químico, ni microbiológico, para su consumo. Por ello es idónea para usarla en los biberones de nuestros bebés, sin necesidad de hervirla.

Ahora que conoces estos datos y sabes que el agua mineral es un producto alimentario totalmente seguro, esperamos que disfrutes de su consumo con plena confianza.

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